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Chaturanga Dandasana: ¿lagartija que agota o energetiza?

Por Elea Bárcena*

Chaturanga Dandasana: es una postura ruda. Predominantemente masculina, solar, activa. Es una postura que nos habla del inconsciente colectivo. Se nota en las clases, sobre todo en las básicas, es notable como los hombres disfrutan de esta asana y las mujeres la padecen. Haciendo evidente la falta de balance entre opuestos. No así en maestros o alumnos avanzados en yoga, donde vemos mujeres aguerridas, con músculos fuertes y hombres acinturados, con caderas flexibles. Donde, además, ambos resultan estéticamente hermosos, porque se hayan en equilibrio. Me parece un síntoma del ciudadano contemporáneo, inteligente, sensible y abierto.

Ahora que estoy trabajando en la comprensión de esta asana, me queda claro porqué a los hombres les encanta, en realidad, te hace sentir poderosa, fuerte, vital. En Chaturanga cargas tu propio peso, te demuestras que puedes contigo. Te sostienes a ti misma, sabiendo entonces, que no cualquier cosa te tumba. Ahí estás, con tus brazos y con tu abdomen.

Los brazos, utilizados infinidad de veces para abrazar, para contener, para escribir, para cocinar, para alcanzar. Poco los había visualizado como elementos de fuerza, lo bien que se siente sentirlos en acción. El abdomen, la mayoría del tiempo suelto, a la deriva, ahora entiendo la importancia de estas cuatro capas de músculos que hacen las veces de faja, encargados de custodiar nuestros órganos vitales, nuestra columna vertebral. Guardan tu ombligo. Lo salvaguardan.

Las mujeres debemos experimentar una práctica más solar que incluya la Plancha, Chaturanga, Vashistasana, lo que ayuda a fortalecer brazos y pecho, así como Navasana y Ardha Navasana, para el abdomen. Hacerlo repercute además, en un buen trabajo en posturas   como Adho Mukha Vrksasana y Sirsasana con sus variantes, pues activando el trabajo de brazos y abdomen, evitas que el peso se venza sobre los hombros y el cuello. Permaneciendo alineado y ligero en ambas posturas.

Al practicar de esta manera, generas calor, Manipura Chakra se enciende, se revitaliza y tu día cambia por completo. Es una invitación abierta a la acción, a enfrentar tus miedos, a romper con los más profundos temores. El impulso de Eros, impulso de vida, se destapa, sales del letargo de la inseguridad para entrar en el juego de la confianza en uno mismo. Sí, activar el centro también tiene que ver con la autoestima. Con las ganas de creer en lo que se hace, de apoyar las propias decisiones, esas que durante los primeros 5 años de vida, fueron desacreditadas con un continuo, pero finito, no. “Cuando la mente está lista, la asana aparece”.

*Elea Barcena, practicante y maestra de Yoga y escritora.
Foto:  Miguel Morales.
Mariana Emiko y Jorge Trujillo disfrutando Chaturanga Dandasana.
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